Años 90, una época en la que si que existían teléfonos móviles, pero eran tan caros y estaban tan restringidos que tan solo los empresarios los utilizaban o las grandes personalidades del mundo. Cuando alguien quería quedar con un amigo o pedir a alguien que fuera a buscarle, tenía que utilizar otra vía para ponerse en contacto con él. Y esta única vía era la de los teléfonos públicos, o como siempre se han conocido las cabinas. Pero, con el tiempo, se han dejado de usar.

No se usan y los costes de mantenimiento son muy elevados

Algunas encuestas realizadas revelan que tan solo el 12% de la población continúa utilizando cabinas actualmente. Los teléfonos móviles, que permiten llamar desde cualquier lado, además de la aparición de los locutorios, ha hecho que la gente se olvide de este servicio telefónico.

No obstante, en España es un servicio universal que tiene que estar activo, según marca la Constitución. Pero, claro, si casi nadie lo utiliza, ¿por qué hay que mantenerlo activo? Es por ello que la CNMC ha pedido al Gobierno que revise la obligación de mantenerlas siguiendo el servicio universal, puesto que los costes de mantenimiento de estas cabinas es muy elevado.

Mantener las cabinas en activo no es rentable para Telefónica

Actualmente no se conoce el coste de mantenimiento de las mismas, pero en 2014 el coste de todas las que hay en España, más de 18.000, es de 1,32 millones. Pero según estimaciones de algunos expertos, Telefónica se gasta más de cinco millones al año en mantenerlas. A esto se suma el hecho de que cada vez hay menos teléfonos públicos en las calles, puesto que de los 55.000 que habían a finales de la década de los noventa actualmente solo quedan 18.300, y de estos 12.000 ya no son rentables para la compañía y con los 6.300 restantes no cubre los costes de mantener estas cabinas en activo.

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